Como si una nueva estrella reluciera en el firmamento, Bodegas Carabal se establece en el sector vitivinícola como una de las bodegas de última generación más interesantes de la piel de toro que soñara el geógrafo griego Estrabón. Una empresa sita en el término de Alía, al sureste de la provincia de Cáceres, que dispone de una finca agropecuaria de 2.500 hectáreas ubicada dentro de la comarca de Las Villuercas (eje central de los Montes de Toledo), cuya capital es Guadalupe.
Aunque la propiedad, surcada por dehesas de encinas, alcornoques y zonas de monte obtiene beneficios de los recursos agropecuarios y de la cinegética, desde 2003 inicia la recuperación de un viejo viñedo que habitaba en la finca y de una preciosa bodega en ruinas para rescatar la actividad vitivinícola que existió en estas cálidas tierras. Una década más tarde, Vinoselección les presenta este gran descubrimiento vinícola con las últimas botellas que quedaban en la bodega de su tinto Rasgo.
Comenzamos con Rasgo 2008, un vino de gran proyección internacional, dominado por la variedad syrah (perfectamente adaptada a los suelos graníticos de la Sierra de Guadalupe) y que cuenta con un pequeño aporte de tempranillo. Con una concepción semejante, reinando igualmente la syrah en el ensamblaje, se presenta Rasgo 2007, un vino que resulta una representación más pura de la singularidad de Carabal.