A lo largo de su historia, la propiedad de la bodega Marqués de Riscal (1858) ha variado, aunque puede decirse que ha mantenido su carácter familiar, ya que ha permanecido en manos de un reducido núcleo de familias. Los Hurtado de Amézaga fueron los únicos propietarios hasta la pasada década de los 40, cuando cedieron el 14% del capital a dos nuevos accionistas, uno de ellos era José Luis Aznar Zavala, de la naviera Aznar. Con el paso del tiempo, la familia Aznar se ha convertido en accionista mayoritaria; y Francisco Hurtado de Amézaga, miembro de la familia fundadora, continúa al frente de la labor enológica.